GANA AL ESTRÉS CON PNL

GANA AL ESTRÉS CON PNL

PNL y estrés

El estrés es una reacción de nuestro cuerpo a un estímulo desafiante. Provoca tensión muscular, cansancio, baja productividad profesional e incluso ansiedad. Es bastante recurrente en el mundo donde vivimos, rodeados de  exigencias de alta velocidad, productividad y multitasking.

¿Qué puede hacer la PNL (Programación Neurolingüística) para combatir el estrés y ofrecerte una mejor calidad de vida?

Tanto la PNL como el Coaching son dos metodologías muy prácticas, orientadas a dar opciones a las personas en momentos de estrés. Cuando uno está estresado, no ve más allá de su malestar ni sabe como mejorar su situación. Cuando te sientes entre la espada y la pared, es muy difícil encontrar una buena solución. Lo que hace la PNL es sacarte de este espacio incómodo donde te sientes arrinconado, separarte del problema y ofrecerte una perspectiva diferente para que, desde la calma, resuelvas el tema que te preocupa.

Te propongo algunas técnicas de PNL para afrontar los momentos de estrés:

Paso 1. Diagnóstico.

Responde con honestidad a la pregunta: Dentro del objetivo que quiero alcanzar, ¿qué es lo que realmente depende de mí? Con ello comprobarás, si lo que anhelas está dentro o fuera de tu “zona de control”. Si estás poniendo mucha energía y esfuerzo en lo que no depende de ti, es posible que el estrés provenga del deseo de dominar algo incontrolable y la falta de control.

Es importante no sobreestimar tus límites de capacidad y control.

Paso 2. Aceptación de la dificultad.

No nos engañemos, las cosas en la vida por norma general no son fáciles y mucho menos cuando tienes un reto alto o cuando ocupas una importante posición profesional.

Aceptar el simple hecho de que lo que haces ES y SERÁ difícil, ayuda mucho, por muy banal que parezca tal afirmación.

Felicitarte por lo que haces cada día y reconocer el camino que has hecho para estar aquí, es extremadamente importante para ganar en paz interior.

Ser amable contigo, sobretodo durante los días en que las cosas no van como te hubiera gustado o como debieran haber ido, es esencial para ser productivo y eficiente.

Mi recomendación es evitar caer en las trampas…

Trampa #1: “Cuando suceda A, lo haré más rápido”. Por mucho que hagas las cosas más rápido, va a ser una medida paliativa que no resolverá el problema de raíz. Dado que eres más eficaz haciendo las cosas más rápido, acabarás haciendo más cosas. Simplemente harás más con el mismo o mayor estrés.

 Trampa #2: “Cuando suceda B, estaré más tranquilo”. Puedes estar seguro de que esta tranquilidad nunca llegará. Encontrarás otro motivo para inquietarte o estresarte. Yo lo he hecho mil veces. ¿Te imaginas un burro con una zanahoria colgada delante? Por muy rápido que él camine, no la alcanzará. La solución no pasa por alcanzar la enésima zanahoria sino dejar de acudir a la equivalencia compleja de tipo “Cuando entregue este informe, trabajaré menos”. Porque las cosas se tienen que cambiar por dentro, no por fuera.

Aceptémoslo, el entorno rápidamente cambiante y altamente exigente no pasará de moda. Las zanahorias no van a desaparecer ni las cosas van a ser más fáciles. Nos toca a aprender a vivir en la dificultad, buscando la tranquilidad aquí y ahora, mientras entrenamos las famosas habilidades blandas: la #adaptación y #neuroplasticidad, como decía Charles Darwin.

Paso 3. Herramientas prácticas.

 Una vez identifiques que la ejecución y el éxito de la tarea que tienes entre las manos depende de ti y, reconozcas su grado de dificultad, puedes superar el estrés acudiendo a las siguientes herramientas:

 #1 Trabajar la gratitud. Agradecer y apreciar las cosas que tienes en la vida cada día. Este simple ejercicio de agradecimiento no ocupa más de 1-2 minutos y es un fantástico antídoto para el estrés que da excelentes resultados. Es muy efectivo, sobre todo por la mañana cuando te estás preparando para empezar el día.

#2 Parar la excesiva autoexigencia y autocrítica. Somos un producto de nuestra cultura y entorno sociocultural donde de cada uno se espera “ser productivo” y “estar a la altura”. Por ende, solemos ser demasiado exigentes con nosotros mismos. El paso siguiente es ser excesivamente autocríticos con nosotros. Así, sin darnos cuenta, nos convertimos en el juez más estricto de nosotros mismos. Te invito a parar esta rueda que no tiene sentido y sólo provoca un malestar interno y baja tu productividad. Practica la amabilidad, comprensión y reconocimiento de tus méritos y esfuerzos. Eso te ayudará a mejorar y  crecer día tras día.

#3 Trabajar el diálogo interno positivo. La guerra del estrés sucede dentro y se gana o se pierde en función de cómo te hablas a ti mismo. Es la parte que trabajan los Coaches y Psicólogos. Las circunstancias externas ciertamente influencian, pero no determinan tu diálogo interno y por ende no son 100% condicionantes en tu estado emocional. La paz interior se consigue a través de un diálogo interno productivo y una serie de concesiones y permisos internos que te das.

Párate y hazte dos preguntas: ¿Qué es lo que me estoy exigiendo ahora mismo? ¿Qué depende de mi? El gap, la diferencia entre la respuesta 1 y la respuesta 2, probablemente es lo que provoca tu malestar.

La simple fórmula no falla: ESTRÉS = AUTOEXIGENCIA – CAPACIDAD.

 Analiza qué es lo que está fallando: tu excesiva exigencia o no ser realista evaluando tu capacidad. Son las variables habituales que te llevan al estrés.

Espero que este artículo te haya sido de ayuda y utilidad.

Un fuerte abrazo,